Donde sobreviven los oficios II
A lo largo de los siglos, aprender un oficio implicaba entrar en un taller. Observar primero, trabajar después. Adquirir destreza mediante la prueba y error, hasta que la herramienta se convertía en una extensión natural de la mano.
En la primera parte de este recorrido, hemos visto lugares donde aprender a realizar un mosacio, a trabajar el mimbre, el tejido, la piedra o el vidrio. Pero el mapa europeo de los oficios ofrece otras disciplinas de precisión extraordinaria.
Desde construir un barco que sea capaz de navegar, trabajar la madera hasta conseguir un objeto para que pueda producir sonidos, comprender un mecanismo compuesto de piezas minúsculas que pueda medir el tiempo con precisión extraordinaria o trabajar el papel para convertirlo en un objeto que pueda sobrevivir generaciones.
En Pasaia, Mirecourt, Glashütte y Ascona existen escuelas donde el conocimiento se transmite de una generación a otra.
Y no se trata únicamente de enseñar a construir un objeto sino de ayudar a comprender por qué se hace de esa manera.

Construcción naval — Pasaia, País Vasco
https://albaola.org/en/boatbuilding-school/
En Pasaia, el cocimiento se adquiere construyendo barcos de verdad. Aprendiztegi forma parte de Albaola, la Factoría Marítima Vasca, un astillero-museo dedicado a recuperar el patrimonio marítimo y las técnicas tradicionales de construcción naval en madera.
Su modelo de aprendizaje se basa en el modo experimental. Desde el principio, los alumnos participan en tareas de carpintería naval, y durante los tres años del programa, participan en las distintas fases de construcción y restauración de embarcaciones históricas. Trabajan con técnicas como el entablado a tope o a tingladillo, cuadernas serradas o curvadas al vapor y estructuras cada vez más complejas. La escuela admite únicamente a 18 alumnos y admite a 6 nuevos cada año.
Hay algo especialmente directo en este aprendizaje y que no admite demasiadas abstracciones. Cada cuaderna, cada unión y cada decisión estructural finalmente acaban enfrentándose al agua.
Y es que hay conocimientos que únicamente se aprenden construyendo algo que tiene que flotar.
Lutería — Mirecourt, Francia
École National Lutherie
https://enl-mirecourt.fr/en/ecole-nationale-de-lutherie-de-mirecourt/
Mirecurt lleva siglos asociados a la luthería francesa. Allí se encuentra la única escuela pública de Francia dedicada a la artesanía de instrumentos de cuarteto de cuerda.
La formación, que tiene una duración de tres años, se desarrolla en el taller. Los alumnos aprenden a fabricar y restaurar, violines, violas y violonchelos. Durante este programa aprenden a conocer las herramientas, a trabajar la madera con precisión y a adquirir cualidades que les permitan comprender algo que no puede medirse con una regla, sino cómo responde el instrumento cuándo empieza a producir sonido.
La práctica musical también forma parte del desarrollo del alumno. No es suficiente saber construir el objeto, sino también entender para qué y a quién va destinado.
En Mirecurt, la madera, geometría y acústica acaban encontrándose en un mismo punto.
Un instrumento empieza mucho antes de producir su primera nota.

Relojería — Glashütte, Alemania
Alfred Helwig School of Watchmaking — Glashütte Original
https://www.glashuette-original.com/en/180-years-glashuette-watchmaking/
La relojería en Glashütte no es únicamente una industria, sino que forma parte de esta pequeña ciudad de la baja Sajonia vinculada a la fabricación de relojes desde mediados del siglo XIX.
Glashütte Original lleva formando a sus relojeros en el mismo edificio desde 1881. Desde 2002, la escuela lleva el nombre de Alfred Helwig, maestro y profesor que participó con sus alumnos en 1920 en el desarrollo del Flying Tourbillon, uno de los mecanismos más reconocibles de la tradición relojera de la ciudad.
Los alumnos estudian la mecánica compleja de un movimiento y desarrollan la habilidad necesaria para manejar componentes cuya escala obliga a desarrollar una nueva relación con las herramientas, el tiempo y las manos. La precisión deja de ser aquí una idea abstracta para convertirse en algo cotidiano.
En los tiempos actuales en donde casi todo se mide digitalmente, Glashütte continúa enseñando algo sorprendentemente analógico.
La precisión todavía se mide con las manos.

Encuadernación — Ascona, Suiza
Centro del bel libro Ascona
https://www.cbl-ascona.ch/en/home
La historia del Centro del bel libro tiene sus origenes en Ascona en 1965. Su objetivo es sencillo: promover el conocimiento de las técnicas necesarias para acercar al público el libro bien hecho. Tres años más tarde, abrió su escuela de perfeccionamiento en encuadernación.
Medio siglo más tarde, el centro sigue trabajando alrededor del libro como objeto. En sus cursos, se enseñan técnicas tradicionales de encuadernación con nuevas estructuras, estampación, diseño y conservación tratando lomos, costuras, papeles, adhesivos, plegados y sistemas que proporcionan al libro estabilidad sin impedir que el libro se abra y se utilice.
Hoy en día es fácil de olvidar la dimensión física cuando la gran parte de la lectura se realiza sobre pantallas. Un libro encuadernado conserva una arquitectura propia donde cada elemento tiene su función y condiciona la vida del propio libro
El libro es una pequeña pieza de arquitectura.
Para más lectura
Mittenwald, Alemania — Construcción de instrumentos

La tradición bávara de fabricación de instrumentos continúa en la Staatliche Berufsfachschule für Musikinstrumentenbau Mittenwald, donde se forman especialistas en construcción de instrumentos de cuerda y otras disciplinas vinculadas a la fabricación musical.
Noceto / Parma, Italia — Lutería

La Accademia Scrollavezza mantiene una formación intensiva en lutería basada en el trabajo de taller, la construcción manual y el conocimiento profundo de la madera y la acústica.
Lo que permanece
Las escuelas de maestría no existen para convertir el pasado en un museo.
Se construyen barcos en Pasaia, se crean instrumentos en Mirecourt, en Glashütte siguen evolucionando los mecanismos y en Ascona las técnicas antiguas conviven con las nuevas para diseñar y elaborar libros.
Y es ahí donde encontramos la diferencia entre conservar el oficio y mantenerlo vivo. El desarrollo de nuevas técnicas a través de la investigación y la experiencia adquirida hacen que la tradición permanezca y pueda seguir siendo aprendida, a utilizarse, a cuestionarse o transmitirse.
Las herramientas cambian, también los materiales, la clase de clientes y tal vez la función de lo que se fabrica, pero lo que resulta mucho más difícil de reconstruir una vez perdido, es el conocimiento acumulado durante generaciones, esa capacidad de reconocer con las manos lo que ningún manual puede explicar completamente.
Las escuelas mantienen eso, el lugar donde el conocimiento todavía tiene una dirección.
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